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Combinación para el desastre emocional

Sobre el artículo publicado en el foro de la Asociación, cuyo nombre está en el asunto de esta entrada, tengo mucho interés en hacer público un matiz, porque pienso que las situaciones derivan hacia lugares poco convenientes por quienes escriben los artículos, nada que objetar a los compañeros/as que los publican haciendo una gran labor.

Queda claro que cuando se escribe sobre características, de una forma u otra, relacionadas con las altas capacidades lo hacen psicólogos en su mayor parte. Deberían realizarse estudios desde otras áreas que tuviesen una tendencia menor a encontrar patologías en todo lo que nos rodea. Y no digo con ello ni que se falsee, ni nada que se le parezca, sólo que hay una deformación profesional en la que se ve un riesgo en casi todo.

Un niño superdotado puede ser vulnerable pero no es “de mantequilla”. Se le otorgan una serie de capacidades y en cambio parece que se le nieguen factores defensivos. Ignoro si hay publicada alguna cosa al respecto, pero salvo prueba en contra parece lógico afirmar, o suponer, que cuando se poseen unas capacidades, como puede ser la empatía, también se generan unas defensas.

La educación puede hacer daño al niño. La sobre protección lo hace sea cual sea su nivel intelectivo y su edad. Y esto es inevitable, ocurre siempre, no es privativo de las altas capacidades. Realmente ¿se cree que el sistema emocional de un superdotado intelectual es tan frágil? Puede sufrir una típica disincronía pero poco más, y no tiene por qué ser así. En general, lo que daña defiende, está en la naturaleza y no somos monstruos salidos de algún lugar extraño, simplemente somos personas como cualquier otra, ni de mantequilla ni de hierro, personas. Y siempre, se intente hacer lo que sea, habrá daños en la educación, no hay padres perfectos porque no hay dos personas iguales, posiblemente es la grandeza que tenemos porque nos confiere las capacidades de defensa que necesitamos.

Con todo el respeto a los sesudos escritores de la psicología en la A.C., el “pobrecito superdotado” y similares no dejan de ser estupideces. Si tenemos capacidad sobrada para ser dañados, la tenemos de la misma forma para solventar el daño, el mecanismo que existe para todos pero, quizás, más acentuado.

José Luis Freire

Nacimiento y muerte de la superdotación

Esta entrada tiene la validez, si es que tiene alguna, de mi opinión personal, mi experiencia en el terreno de las inteligencias. Y tengo interés en hacerlo constar, no es la visión de Inteligencia y Vida, sino la mía.

No voy a contarles mi vida, tan sólo indicar que hace 35 años se me indicó un percentil superior al 99 en la universidad de psicología, en Madrid, y se ha refrendado dos veces en los últimos 17 años, a partir de los cuales comencé a preocuparme y estudiar lo que caía en mi mano sobre super/sobre/dotación, altas capacidades, talentos, genialidad, etc. Los primeros libros y artículos de entonces, aproximadamente cuando el tema comenzó a ser objeto de la moda en este país, eran de interés, considero que existía una preocupación real por el estudio de la problemática y casuística que, desde entonces, ha estado dirigida exclusivamente al ámbito infantil y escolar, grave error a mi parecer, y en un espacio de tiempo más o menos breve se agolparon las publicaciones en revistas, librerías y medios de comunicación.

Es el momento que indico como nacimiento de la superdotación, cuando dejamos de ser tontos o listos en dependencia directa y exclusiva de las puntuaciones escolares. De repente se abría la puerta a un concepto distinto, a una valoración en la que resultaba que aún los fracasos escolares podíamos tener una alta inteligencia. Es simultáneo o coincidente con las publicaciones de Gardner. Lee el resto de esta entrada

Superdotación en adultos

¿Cuántas veces hemos leído sobre el tema superdotación? Supongo que infinidad de ellas y, casi sin excepción, con las mismas palabras, de forma reiterativa, los mismos argumentos, las mismas características y, sobre todo, con un factor común: la infancia. Hay niños superdotados en el amplio sentido de la palabra, no seamos cortos de miras, pero éstos, que en su mayoría pasan desapercibidos, un día se convierten en adultos y pagan por ese trayecto inadvertido. Despreciar la capacidad de un niño es inaceptable, olvidar la de un adulto es despreciable. Viene bien utilizar la sabiduría del refranero: “de aquellos barros vienen estos lodos”. Por supuesto hay que solucionar el problema evitando un trascurso por la niñez en que las emociones, la creatividad, la inteligencia en general, tengan que estar protegidas por botas de pocero, pero ¿qué ocurre con las muchas generaciones que chapotean cubiertas por el barrizal? Sencillamente no se sabe. Al parecer a nadie le importa que los divanes de los terapeutas rebosen de ellos. No es algo ni que se estudie ni que merezca atención. Lee el resto de esta entrada

El miedo y su manipulación

En el boletín de MenteS XXI y la Asociación Inteligencia y Vida, en el espacio que me reservo, publiqué una historia de miedos. La columna es pequeña, no puedo extenderme cuando me parece una cuestión enormemente importante, por lo que voy a tratar aquí de ampliarla.

Es bien sabido que la curiosidad y la capacidad de captación de un niño superdotado, al igual que tiene otras distintas características, es superior a la generalidad. Lo que se podría entender como un signo de precocidad positiva, en múltiples ocasiones no lo es, la asunción de ideas y conceptos abstractos en edades tempranas, anteriores al desarrollo intelectivo necesario para asimilarlas, puede desembocar en una multiplicidad de problemas. Si existe un entorno adecuado, especialmente en lo parental, pueden solucionarse esas inquietudes con mayor o menor facilidad, pero ¿qué ocurre con los adultos que en su niñez ni siquiera existía el concepto alta capacidad o superdotación? Nadie se preocupa por esas edades y realmente desconozco el motivo, pero me parece obvio que muchos de los problemas que se generaron en la niñez han seguido lastrando una parte de su vida.

Por ello, en la pequeña columna a la que he hecho referencia, hablaba en primera persona sin ningún pudor, aunque el efecto de esa potencial presunción quedaba desdibujado por el contexto, algo que aquí no ocurre y que espero se me disculpe. Voy a mantener lo escrito entonces pero con las ampliaciones que pensaba eran necesarias para una mejor comprensión. Lee el resto de esta entrada

Vejez mental ¿Deterioro inevitable?

En primer lugar tendrían que ponerse de acuerdo los expertos para saber realmente qué es la vejez y cuándo se puede considerar que los continuos deterioros del organismo humano traspasan la barrera de la madurez a la senilidad. Opiniones hay muchas y, no obstante, nadie parece indicar en qué punto de la curva descendente se produce la inflexión que da paso a esa parte de la vida en que los procesos destructivos se aceleran, máxime cuando esa curva aumenta su declive de forma progresiva. Si nos fijamos, en lo que se refiere a la mente, se podría indicar que el punto álgido, entre los 25 a 30 años, entra en un periodo de retroceso lento para irse acentuando con mayor velocidad en cuanto la edad cronológica asciende.

Lógicamente no es un hecho aislado, nuestro organismo se sumerge en un proceso parejo. En definitiva es éste, parcialmente, el que altera nuestro cerebro. Si las neuronas, consideradas aisladamente como células, tal vez no progresan en su envejecimiento al mismo ritmo que otro tipo de ellas, sí lo hacen elementos vitales para su funcionamiento, principalmente el riego sanguíneo y las células gliales o neuroglías. El deterioro de éstas influye de manera directa en las funciones neuronales por la relación que mantienen. Especialmente aquellas cuyos axones no están mielenizados – principalmente lo están cuando son largos, como los que se dirigen hacia los órganos extra cerebrales – se encuentran envueltas por las gliales (“glía” procede de “unión”) por lo que, principalmente, forman la estructura del cerebro, con funciones muy diversas relacionados con los distintos tipos de neuroglías existentes. Lee el resto de esta entrada