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¿Por qué es importante detectar y ayudar a las personas de alta capacidad?

Hay muchos prejuicios sobre las personas de alta capacidad que resultan negativos, pero hay uno que destaca y es la idea de que bastante suerte tienen ya como para, encima, necesitar ayuda. Pero eso no es así. Y se puede refutar, por ejemplo, con la existencia de investigaciones que informan de que los alumnos con alta capacidad fracasan en la enseñanza obligatoria bastante más que el alumno medio, llegando incluso a un porcentaje de fracaso escolar del 50%, es decir, uno de cada dos fracasa, no termina los estudios. Esto significa, sin duda, que necesitan ayuda, y cualquier otra actitud al respecto es negar la evidencia. Lee el resto de esta entrada

Combinación para el desastre emocional

Sobre el artículo publicado en el foro de la Asociación, cuyo nombre está en el asunto de esta entrada, tengo mucho interés en hacer público un matiz, porque pienso que las situaciones derivan hacia lugares poco convenientes por quienes escriben los artículos, nada que objetar a los compañeros/as que los publican haciendo una gran labor.

Queda claro que cuando se escribe sobre características, de una forma u otra, relacionadas con las altas capacidades lo hacen psicólogos en su mayor parte. Deberían realizarse estudios desde otras áreas que tuviesen una tendencia menor a encontrar patologías en todo lo que nos rodea. Y no digo con ello ni que se falsee, ni nada que se le parezca, sólo que hay una deformación profesional en la que se ve un riesgo en casi todo.

Un niño superdotado puede ser vulnerable pero no es “de mantequilla”. Se le otorgan una serie de capacidades y en cambio parece que se le nieguen factores defensivos. Ignoro si hay publicada alguna cosa al respecto, pero salvo prueba en contra parece lógico afirmar, o suponer, que cuando se poseen unas capacidades, como puede ser la empatía, también se generan unas defensas.

La educación puede hacer daño al niño. La sobre protección lo hace sea cual sea su nivel intelectivo y su edad. Y esto es inevitable, ocurre siempre, no es privativo de las altas capacidades. Realmente ¿se cree que el sistema emocional de un superdotado intelectual es tan frágil? Puede sufrir una típica disincronía pero poco más, y no tiene por qué ser así. En general, lo que daña defiende, está en la naturaleza y no somos monstruos salidos de algún lugar extraño, simplemente somos personas como cualquier otra, ni de mantequilla ni de hierro, personas. Y siempre, se intente hacer lo que sea, habrá daños en la educación, no hay padres perfectos porque no hay dos personas iguales, posiblemente es la grandeza que tenemos porque nos confiere las capacidades de defensa que necesitamos.

Con todo el respeto a los sesudos escritores de la psicología en la A.C., el “pobrecito superdotado” y similares no dejan de ser estupideces. Si tenemos capacidad sobrada para ser dañados, la tenemos de la misma forma para solventar el daño, el mecanismo que existe para todos pero, quizás, más acentuado.

José Luis Freire

Superdotación en adultos

¿Cuántas veces hemos leído sobre el tema superdotación? Supongo que infinidad de ellas y, casi sin excepción, con las mismas palabras, de forma reiterativa, los mismos argumentos, las mismas características y, sobre todo, con un factor común: la infancia. Hay niños superdotados en el amplio sentido de la palabra, no seamos cortos de miras, pero éstos, que en su mayoría pasan desapercibidos, un día se convierten en adultos y pagan por ese trayecto inadvertido. Despreciar la capacidad de un niño es inaceptable, olvidar la de un adulto es despreciable. Viene bien utilizar la sabiduría del refranero: “de aquellos barros vienen estos lodos”. Por supuesto hay que solucionar el problema evitando un trascurso por la niñez en que las emociones, la creatividad, la inteligencia en general, tengan que estar protegidas por botas de pocero, pero ¿qué ocurre con las muchas generaciones que chapotean cubiertas por el barrizal? Sencillamente no se sabe. Al parecer a nadie le importa que los divanes de los terapeutas rebosen de ellos. No es algo ni que se estudie ni que merezca atención. Lee el resto de esta entrada

¿Qué es y qué implica la alta capacidad intelectual?

Hay personas que opinan que los superdotados no existen. Otras piensan que, si son tan listos, que lo demuestren y que se apañen solos. Otros creen que deben ser los que sacan las mejores notas en el cole. También hay quien dice que la inteligencia sólo hay que tenerla en cuenta si es muy baja, pero que si es muy alta no supone nada especial. Bueno, pues todos se equivocan. La alta capacidad intelectual existe, y consiste, de forma sencilla, en una inteligencia elevada y extrema, e implica una forma distinta de vivir y de entender el mundo, una forma distinta de adaptarse.

La inteligencia determina nuestra forma de enfrentarnos a las cosas, de plantearlas y de responder a ellas, es decir, determina nuestro comportamiento. Frente a una misma situación, una persona actuará de una forma y otra persona actuará de otra; en esa variedad de respuestas influyen varios factores, y uno de ellos es la inteligencia. ¿Qué pasa cuando la inteligencia tiene un valor extremo? Todos entendemos que si una persona tiene una baja capacidad para razonar, para comprender, para encontrar relaciones entre las cosas, para aprender… entonces esa persona tiene una condición especial que debe tenerse en cuenta. ¿Y cuando alguien tiene una capacidad especialmente alta de razonar, de comprender, de imaginar, de crear, de pensar? ¿no podemos entonces entender que su forma de actuar, de entender el mundo y de sentir estarán condicionados por esa alta capacidad? Lee el resto de esta entrada

Las dificultades de la sobredotación

Como principal dificultad, la superdotación se enfrenta al hecho de que es un fenómeno poco o nada conocido, incluso entre los profesionales de la psicología, de la medicina, y hasta de la educación. Este desconocimiento, además de fomentar el mantenimiento de creencias populares equivocadas, provoca errores de apreciación, tanto en la identificación de las altas capacidades como en la asociación incorrecta de diversas patologías a las características habituales y normales dentro de este colectivo.

Las personas con sobredotación no son, evidentemente, todas iguales, de la misma manera que todos somos diferentes, pero hay una serie de comportamientos que es habitual encontrar entre la población superdotada que no suelen darse entre la población general. Como son comportamientos no habituales para la mayoría de las personas, pueden parecer anormales o patológicos y llevar a valoraciones equivocadas cuando, en realidad, dentro del colectivo con altas capacidades no son ni patológicos ni anormales. Para evitar errores diagnósticos y tratamientos inapropiados es importante identificar a estas personas, conocer las características y comportamientos que se pueden considerar normales dentro de la sobredotación y tener presente que la condición de sobredotación es una variable que juega un papel muy importante durante toda la intervención, incluido el tratamiento si éste es necesario, por lo que su influencia en el proceso no se debería nunca obviar.

Sólo a modo de muestra, a continuación se exponen en una tabla algunas de las características que se pueden dar en esta población y las dificultades que se pueden asociar a ellas, aunque es muy importante entender que estas dificultades no surgen de la sobredotación en sí misma, sino de su interacción con el entorno: La sobredotación no es un problema, sino una característica diferenciadora a la que el entorno debería adaptarse, adaptación especialmente decisiva durante las etapas de la infancia y la adolescencia, fundamentales en la construcción y desarrollo del ser humano.

 

caracteristicas

Entonces, ¿qué hacer cuando hay sospechas de sobredotación? Lo recomendable es acudir a un servicio de asesoramiento en el que poder consultar con profesionales informados, sensibilizados y comprometidos con las altas capacidades, en el que se ofrezca la ayuda y la orientación necesarias para poder hacer de la sobredotación lo que realmente es: un don.

Cristina García
Psicóloga sanitaria, COPC nº 20.586
Especializada en altas capacidades
Colaboradora en Asociación Inteligencia y Vida

Niños “Mandones”

 

¿Por qué los niños superdotados son “mandones” y qué hacer al respecto?

Ningún niño es perfecto y la mayoría de los padres conocen a sus hijos, no es una excepción. Un defecto bastante común de los niños superdotados es el autoritarismo. Este fallo puede ser bastante desconcertante para los padres.

Las niñas suelen ser acusadas de autoritarias con más frecuencia que los niños. La razón más probable es que el mismo comportamiento en los niños es visto como el liderazgo, un rasgo positivo. Los niños pequeños que tratan de organizar y dirigir el comportamiento de los demás son vistos como niños provistos de fuertes habilidades de liderazgo y son elogiados por ello. Las niñas que hacen lo mismo se les dice que están siendo mandonas y que por eso los otros niños no quieren jugar con ellas. El mensaje para las niñas es que llevarse bien con sus semejantes y ser aceptados, es más importante que perfeccionar sus habilidades de liderazgo.

¿Qué causa el comportamiento “mandón”?

1. Necesidad de organizar

Algunos niños dotados tienen la necesidad de organizar todo, incluyendo a las personas espere, hay mas