Archivo del sitio

Combinación para el desastre emocional

Sobre el artículo publicado en el foro de la Asociación, cuyo nombre está en el asunto de esta entrada, tengo mucho interés en hacer público un matiz, porque pienso que las situaciones derivan hacia lugares poco convenientes por quienes escriben los artículos, nada que objetar a los compañeros/as que los publican haciendo una gran labor.

Queda claro que cuando se escribe sobre características, de una forma u otra, relacionadas con las altas capacidades lo hacen psicólogos en su mayor parte. Deberían realizarse estudios desde otras áreas que tuviesen una tendencia menor a encontrar patologías en todo lo que nos rodea. Y no digo con ello ni que se falsee, ni nada que se le parezca, sólo que hay una deformación profesional en la que se ve un riesgo en casi todo.

Un niño superdotado puede ser vulnerable pero no es “de mantequilla”. Se le otorgan una serie de capacidades y en cambio parece que se le nieguen factores defensivos. Ignoro si hay publicada alguna cosa al respecto, pero salvo prueba en contra parece lógico afirmar, o suponer, que cuando se poseen unas capacidades, como puede ser la empatía, también se generan unas defensas.

La educación puede hacer daño al niño. La sobre protección lo hace sea cual sea su nivel intelectivo y su edad. Y esto es inevitable, ocurre siempre, no es privativo de las altas capacidades. Realmente ¿se cree que el sistema emocional de un superdotado intelectual es tan frágil? Puede sufrir una típica disincronía pero poco más, y no tiene por qué ser así. En general, lo que daña defiende, está en la naturaleza y no somos monstruos salidos de algún lugar extraño, simplemente somos personas como cualquier otra, ni de mantequilla ni de hierro, personas. Y siempre, se intente hacer lo que sea, habrá daños en la educación, no hay padres perfectos porque no hay dos personas iguales, posiblemente es la grandeza que tenemos porque nos confiere las capacidades de defensa que necesitamos.

Con todo el respeto a los sesudos escritores de la psicología en la A.C., el “pobrecito superdotado” y similares no dejan de ser estupideces. Si tenemos capacidad sobrada para ser dañados, la tenemos de la misma forma para solventar el daño, el mecanismo que existe para todos pero, quizás, más acentuado.

José Luis Freire

Anuncios